Cuando el Cielo quiso alcanzar la Laguna


Cuando el Cielo quiso alcanzar la Laguna 

Domingo, 7 de junio de 2026

Aquella mañana decidí salir a la laguna con una intención concreta: volver a fotografiar aves.

Hacía varios años que mi lente de 300mm permanecía prácticamente guardado. Entre el trabajo y otras responsabilidades, poco a poco había dejado de lado esas salidas tranquilas en las que simplemente tomaba la cámara y caminaba sin más objetivo que observar la naturaleza. Así que cuando desperté y vi el cielo cubierto por nubes, supe que era una buena oportunidad para retomarlo.

El día tenía una atmósfera especial.

Después de varias semanas de calor intenso, la mañana amaneció fresca y agradable. El cielo estaba completamente cubierto por nubes que anunciaban lluvias ligeras para más tarde. Había una sensación de calma que invitaba a caminar despacio.

Mientras recorría el malecón observando aves y buscando algunas fotografías, noté algo que comenzaba a formarse en el horizonte.

Desde la base de una de las nubes descendía una estructura alargada y delgada que poco a poco parecía descender. Conforme pasaban los minutos la formación se volvía cada vez más evidente.

Era una culebra de agua. O al menos el intento de una.

Me detuve a observarla durante varios minutos mientras seguía creciendo lentamente. Había visto fenómenos similares en otras ocasiones y sabía lo que estaba ocurriendo, pero esta vez era diferente. Por primera vez me encontraba junto a la laguna, con la cámara lista y un teleobjetivo suficiente para intentar documentarlo si llegaba a desarrollarse por completo.

Por momentos pensé que lograría tocar la superficie del agua.

Sin embargo, la conexión nunca llegó a concretarse. La formación permaneció suspendida entre las nubes y el lago, como si estuviera a punto de completar el proceso, pero finalmente comenzó a debilitarse hasta desaparecer.

Mientras la fotografiaba también me llamó la atención la actividad de algunas aves cerca de la orilla. Quizá solo fue una interpretación personal, pero parecía que permanecían especialmente atentas al cielo y al movimiento de las nubes, como si también percibieran que algo estaba ocurriendo sobre la laguna.

Con los años he escuchado a habitantes de la región contar historias sobre este tipo de fenómenos. Por lo que sé, la formación de culebras de agua o mangas en la laguna de Yuriria no es algo totalmente extraordinario. De hecho, los intentos de formación parecen ser medianamente frecuentes bajo ciertas condiciones climáticas. Lo que sí ocurre con menos frecuencia es que logren desarrollarse completamente y mantenerse visibles durante varios minutos.

Quizá por eso me quedé observando hasta el final.

Porque aunque la manga nunca llegó a completarse, hubo algo emocionante en presenciar ese instante de posibilidad. Durante unos minutos pareció que el cielo intentaba tocar el agua.

A veces, eso es suficiente.

Las imágenes que comparto a continuación fueron tomadas esa mañana en la laguna de Yuriria con una Nikon D7100 y un lente de 300 mm.









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