La Procesión del Silencio en Yuriria, Guanajuato


La Procesión del Silencio | 2018

Normalmente, en Yuriria, la Procesión del Silencio había sido una tradición que parecía vivir entre las sombras, pues durante esos mismos días la atención casi siempre se concentraba en "Las Carpas" otra festividad más popular, quizá porque genera una mayor derrama económica y movimiento para el pueblo. Mientras tanto, esta procesión permanecía más discreta, austera, casi como un acto íntimo entre quienes aún conservaban la costumbre de acompañarla cada Viernes Santo.

Aun así, siempre fue una tradición que me llamó mucho la atención.




Recuerdo haber visto desde adolescente fotografías y reportajes de procesiones similares en ciudades cercanas como San Luis Potosí o Querétaro, donde las calles se llenaban de cirios, túnicas y un silencio que imponía respeto. En el fondo deseaba que algún día en Yuriria se viviera con una fuerza parecida. Y justamente por esos años sentía que comenzaba a cobrar un poco más de relevancia y cuidado, lo suficiente para despertar en mí las ganas de salir a documentarla.

Para entonces yo ya tenía algunos años tomando fotografías, aunque aún me costaba enfrentar escenas nocturnas o con iluminación complicada. La Procesión del Silencio era especialmente difícil: calles oscuras, movimiento constante, humo de veladoras, contrastes muy fuertes y momentos que aparecían y desaparecían en segundos.

Por eso recuerdo que durante meses esperé aquella edición del 2018 con muchas ganas. Quería prepararme y procurar retratar no solamente las imágenes religiosas o a los penitentes, sino la atmósfera completa que se formaba esa noche en Yuriria.

Y cuando finalmente llegó el Viernes, salí con mi cámara dispuesto simplemente a caminar detrás de la procesión y observar.

Poco a poco las calles antiguas del pueblo fueron llenándose de un silencio extraño, interrumpido únicamente por el sonido de cadenas arrastrándose sobre el suelo, pasos lentos y algunas plegarias que se perdían entre la oscuridad. La luz de las antorchas y veladoras iluminaba apenas los rostros de quienes acompañaban las imágenes religiosas mientras avanzaban desde el Ex-Convento por las calles del centro.

Había algo profundamente solemne en todo aquello.

Recuerdo sentir que por unas horas Yuriria cambiaba por completo. Las calles que normalmente conocía llenas de ruido y movimiento se transformaban en un escenario mucho más antiguo y melancólico. Y fue precisamente esa sensación la que intenté guardar en estas fotografías.

Cabe mencionar que con el paso del tiempo también he sentido un poco de tristeza al ver que esta tradición nuevamente parece haber perdido fuerza y atención. A veces da la impresión de que ha sido descuidada o relegada otra vez a segundo plano.

Y creo que es una lástima.

Porque más allá de lo religioso, estas tradiciones forman parte de la memoria y la identidad de los pueblos. Pienso que deberían mantenerse vivas, cuidarse y mejorar un poco con cada edición, avanzar hacia adelante y no hacia atrás, para que las nuevas generaciones también puedan sentir ese mismo asombro que alguna vez sentí caminando entre aquellas calles oscuras de Yuriria.

Meses después, una de las fotografías más representativas de esta serie —la imagen de los penitentes avanzando entre la oscuridad y la luz de las veladoras— fue seleccionada como portada de la revista cultural Guanajuato: Legados y Tesoros Patrimoniales en su edición de junio de 2018. 

Asimismo, la galería obtuvo notoriedad en distintos foros y espacios dedicados a la fotografía, incluyendo publicaciones y comunidades vinculadas a la revista de circulación nacional México Desconocido.












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